Miedo al fracaso hablando en público, o el ridículo como Maestro de Ceremonias.

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Dominar el hablar ante un público requiere práctica.

Soy Maestro de Ceremonias y disfruto mucho mi actividad.

Desde mis inicios he venido aprendiendo y lo único que puedo comprobar que seguir aprendiendo es algo que vale la pena vivir.

Yo soy hijo de un Locutor y Maestro de Ceremonias que me enseñó a respetar, amar y prepararme en estas actividades.

Comencé mi desempeño entre la radio, la locución publicitaria, y la conducción de eventos.

En cada área he tenido mis tropiezos, afortunados tropiezos, que me mantienen atento para mejorar lo que necesito mejorar.

Un evento que conduje y que recuerdo con santo y seña, es uno que realicé en la ciudad de Guadalajara en la inauguración del café de un amigo de aquéllas épocas.

Había invitados de todo tipo, desde familiares, y algunos ex integrantes del grupo Sombrero Verde, que posteriormente se llamó Maná.

Yo aprendí que una sonrisa franca, y dar la bienvenida de manera cordial eran la mejor manera para iniciar bien la presentación de la inauguración.

Al menos así lo había hecho anteriormente y tenía resultados aceptables.

Sin embargo, el pensar que lo tenía todo controlado no era suficiente.

Cuando llegó el momento de iniciar con el evento, me percato de que solo estaba un pedestal de micrófono y no había un podio o alguna base en la cual apoyarme.

PÁNICO ESCÉNICO: una reacción natural cuando no quiero hacer el ridículo.

Comenté hace unas cuantas líneas que lo tenía listo y resuelto para comenzar bien.

Al momento de pararme frente al público y no tener un apoyo donde poner mi hoja-guía del evento, es que empecé a sentirme incómodo ya que no deseaba que se notara que mi mano eventualmente podría temblar por no haber encontrado la base donde colocar mi hoja y solamente dedicarme a dar lectura de manera cordial, calmada y relajadamente.

Fue entonces que con tranquilidad comencé a realizar la presentación y a dar continuidad con lo establecido en el programa…

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La serenidad es fundamental para conducir correctamente un evento.

Minutos después comienzo a notar las sonrisas abiertas en los rostros de las personas que estaban viéndome.

Yo continué hasta un intermedio para después tomar asiento mientras se desarrollaba una breve presentación musical.

Al llegar a la mesa, mi padre, que en esa ocasión me acompañó, me comentó:

– Hijo, mira, lo estás haciendo muy bien, solo que estás descargando tu nerviosismo en el movimiento de tu pierna, que por lo que veo, no te has dado cuenta que la mueves intensamente, y creo que es el motivo por el cual se están riendo…

Sentí frío en mi frente, no es agradable sentir que estaba haciendo el ridículo.

En esta labor y como en otras, aprendí que un error no tiene que hacerse más grande, pues entonces, tomé la decisión de continuar con la conducción, teniendo en cuenta que era importante aplacar el movimiento de mi pierna, que mientras más avanzaba el evento paulatinamente mi tranquilidad comenzó a fluir en mis pensamientos, ritmo de lectura y así en mi desempeño.

Particularmente de este hecho que logré superar, aprendí que el ridículo es una sensación que ningún ser humano desea pasar.

Y que esta sensación humana de no querer hacer el ridículo puede resolverse de manera oportuna, primero teniendo consciencia de que al estar rodeados en sociedad, al estar expuestos ante una audiencia, también exponemos nuestras fortalezas y también pudieran quedar expuestas nuestras debilidades.

El temor al ridículo es una respuesta natural a no querer fracasar o no querer hacer mal aquéllo que deseamos hacer.

Y es que incluso en aquéllo que amamos realizar, también está la posibilidad de fallar, de no hacerlo «bien» en términos profesionales.

De ahí que frente a un pánico escénico o bien el temor a las equivocaciones como Maestro de Ceremonias previo al evento o bien durante el evento, situaciones que pueden ser embarazosas como no tener una correcta dicción, cambiar nombres, no pronunciar correctamente algunas palabras entre otros, lo que me ha resultado a mí productivo es el PRIMERO TENER CONSCIENCIA DE ESO QUE ME GENERA INTRANQUILIDAD.

Cuando trabajo a profundidad sobre los aspectos que debo mejorar en mi desempeño profesional, es en la medida que esos FACTORES DE TEMOR disminuyen considerablemente.

De ahí que es sumamente importante PREPARAR EN TODO MOMENTO EL GUION O PROGRAMA DEL EVENTO, para que contemos con le certeza del paso a paso a realizar y de esta forma TENER CONTROLADA NUESTRA PARTICIPACIÓN.

Aquí te comparto un artículo donde hablo acerca de la Preparación del Guion.

Los errores o tropiezos como OPORTUNIDAD PARA APRENDER Y CRECER.

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La práctica y disciplina, elementos para un Maestro de Ceremonias.

Es verdaderamente importante tener en cuenta que de cada error o tropiezo en la conducción de un evento brinda la afortunada lección de aprendizaje.

De ahí que será elemental que tomes nota de todos los aspectos que puedes mejorar en tu próximo evento.

Aspectos de tu desempeño, de los organizadores de los eventos, del programa, etc. Aquéllos en los cuales te involucres y que demandan de ti un resultado de excelencia.

Finalmente la excelencia se construye día con día, claro, siempre y cuando se convierta en un hábito constructivo que fortalezca tu desarrollo profesional.

Lo mejor de todo, es que cuentas con las habilidades para mejorar cada día.

Hasta la próxima.

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